martes, 1 de septiembre de 2009

"Yaracuyanos no tuvo infancia…"


José Visconti -

Yaracuyanos alcanzó la meta más difícil en este amanecer como protagonista de primera división: Puede hablar, con absoluta propiedad, acerca de "su" público, verdaderas huestes que lo siguen (casi por igual) a Barquisimeto -la sede oficial del club, aunque de manera provisional, es el histórico "Farid Richa"- y a Caracas. Significativo si se toma en cuenta que advino a la vida futbolista hace sólo tres años.

Verdadero -y ejemplar- abrir y cerrar de ojos. Institución de absoluta raíz privada, logró el campeonato de "Aspirantes" (Gupo Occidental Dos) en 2006. Conquistó los supremos distintivos en Segunda "B" tras imponerse al Atlético Piar de Monagas ("Brígido Iriarte", a los penalties) para, en el contexto de la campaña 2008-2009, pavimentar la calle que lo ha llevado, tras intercambiar cupos con el Maracaibo, a instalarse en la amplísima avenida de la División de Honor.

Tres jornadas en calidad de invicto (el domingo sucumbió frente al Real Espport) más la entusiasta militancia del procónsul de la yaracuyanidad en la Redacción de "Meridiano", Don Marcial Torres, hijo de Guama, lo pusieron de relieve.

Como tantas escuadras que en nuestro balompié son y han sido, su fermento lo constituyen jugadores del patio (34, de los cuales 22 provienen de la procera San Felipe y su rica sementera) moldeados con el fogueo de cinco meses a través de la Segunda División y la galvanizada unidad conseguida en una pretemporada de dos meses caracterizados por profunda labor unitaria.

Lo inmediato, en sus propósitos, es la concreción de estadio propio. Se avanza en las refacciones del "Forentino Oropeza", su cuartel capitalino e igualmente la compra de cinco hectáreas para fundar sede social y competitiva, donde por lo pronto se trazará los cimientos para, de modo progresivo, levantar una, dos y hasta tres tribunas.

Acercamiento, brazos abiertos hacia las comunidades, es el nombre del paso siguiente mediante la realización de entrenamientos de carácter abierto en ciudades históricas como Chivacoa, Guama, Nirgua y Yaritagua.

"Esto no se circunscribe a cuatro fechas de euforia. Se trata de un proceso de crecimiento gradual que nos permitirá crecer a través de los éxitos y también a fuerza de contrariedades que forman parte de la experiencia deportiva", como expresaron, a una, Daniel Morotti (presidente) y Miguel Faverola, timoneles de la glamorosa oncena.

Los acompaña un director de mercadeo cuya sangre es de excepcional calidad: Servio Tulio Salges, hijo de una de las más bellas y aguerridas voleibolistas venezolanas de todas las épocas, Carmen Teresa Brea, "Kanko" para la historia del deporte, inolvidable capitana de nuestra Selección Nacional.

Disponen los "Yara Yaras" de cuatro (4) mil millones de presupuesto y una siembra de aficionados -el mejor caudal de esta y cualesquiera instituciones deportivas- provistos con una consigna originalísima de verdad:

LOS COLOSOS DE SORTE

John Palacios, Guillermo Santos y Ángel Osorio son parte de la afortunada generación debutante en el balompié venezolano. John, colombiano, está impresionado con la respuesta de los adictos yaracuyanos: "Cuatro mil personas nos acompañaron a Barquisimeto donde, por el calor del público, nos sentimos locales de verdad”.

Guillermo, argentino, agradecido con la fanaticada: "Cuando chocamos contra Carabobo, centenares nos dieron un apoyo increíble. Este domingo hubo cerca de 300 aficionados con nosotros".

Ángel, 18 años, proviene de Las Mercedes, en San Felipe: “Más feliz no puedo estar. El técnico Echenaussi me dice que tengo madera y futuro. El espíritu que reina en el club es tan grande que, a la hora de entrenar o jugar me siento como si lo estuviera soñando".

ECHENAUSSI Y MINNITTI EL FÚTBOL VUELVE A UNIRLOS

"Pochito" Echenaussi y Javier Minnitti, dictó el destino, tenían que unirse. Aquel, director técnico de los "Yaras", hijo del "Pocho", alma del otrora grande Portuguesa Fútbol Club y de la Selección Nacional. Jugador hasta 2002, asistió a Manuel Plasencia (Carabobo); y Carlos Horacio Moreno (Anzoátegui); ocupó lugar entre los asistentes de la nacional Sub-17 y, finalmente, encontró cabida en este conjunto de incipientes –y alentadores– frutos.
Minnitti es hederero de los dones balompédicos de Héctor, hoy especialista en el campo de los seguros y, allá en los tempranos años 70, figura de Estudiantes de Mérida, de la mano del inquieto Antonio D’Accorso. Graduado en Criminología, es gerente general de la neonata escuadra, rol que igualmente desempeñó en Mineros y Estudiantes.

LA MAYOR RIQUEZA DE VENEZUELA

Echenaussi y Faverola son parte del vigoroso puente de mando del equipo. Su perspectiva es hondamente institucional: Mentalidad de juego bien definida, en la cancha, y conciencia fuerte, basada en los sólidos vínculos sociales, deportivos y económicos de cara a lo que es, en sí mismo, el estado Yaracuy. Formar generaciones de jóvenes acreditados como magníficos competidores –siempre los mejores– pero, por encima de todo, buenos ciudadanos. "Soy de Yaracuyanos", en su filosofía, debe significar "soy parte de la mayor riqueza de Venezuela." Lo compartimos con ellos plenamente.

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